Semanas 41-42-43-44. On the road again.

Bien, tras un mes de junio bastante ajetreado, vuelvo a mi pequeño blog a contaros mis aventuras.

Junio, como muchos de vosotros sabéis, es el terrible mes en el que pasan los años de mi calendario particular. Y esta vez, no iba a ser para menos: veintiuno. A las 11 de la noche del fatídico día, me puse en marcha con un plan ambicioso: visitar lo máximo posible de EEUU y Canadá en 20 días, tragarme horas y horas de autobús, amanecer cada día en un sitio diferente, conocer a gente nueva, perderme en mis pensamientos, visitar la playa, la montaña, la ciudad, el campo…

Podría eternizarme sobre lo que vi, pero me limitaré a pasar brevemente por cada sitio, dejándoos la oportunidad de rellenar los huecos con vuestra imaginación. Preparad las maletas, y vamos que nos vamos🙂

Boston


Un puerto donde lo que hoy se conoce como Estados Unidos se fundó. Siglos y siglos (bueno, en realidad no tantos) de una de las historias más extraordinarias del mundo. Aquí, los primeros americanos pusieron el listón muy alto para las generaciones futuras: si algo no te gusta, disfrázate de indio, sabotea el barco del bien más preciado de tu enemigo (té) y húndelo. Y de algún modo, la historia resuena a lo largo del “freedom trail”, que guía a los visitantes a través de los lugares más emblemáticos de la ciudad.

San Francisco


La ciudad de las colinas infinitas, en la que uno está constantemente rodeado por mar. La niebla matutina, y las puestas de sol. Los museos al estilo europeo, y la mezcla de culturas. El ambiente de los sixties con flores en el pelo, y la modernidad del capitalismo. La ciudad de los contrastes, y de mis sueños.

Santa Cruz & Fairfield
El rencuentro con amigas de hace muchos años, el asombro ante el cambio de vida, la sorpresa de descubrir que bajo todo ese cambio seguimos casi iguales. Y los mismos gestos y sonrisas, las historias de los últimos años resumidas en un par de frases, los buenos momentos pasados, los planes para el futuro.

Las Vegas


Es todo lo que te esperas: desenfreno, juego, alcohol. Un paraíso artificial en medio de un desierto, una especie de oasis que brilla en medio de la noche, en una llanura resplandeciente que parece extenderse hasta chocar con las montañas que contienen esta ciudad en plena ebullición nocturna.

Zion


Con nombres bíblicos otorgados por los mormones y una belleza que deja con la boca abierta. Arenas rojas moldeadas por los años, erosionadas lenta e incesantemente por la lluvia.

Grand canyon


La inmensidad de una garganta que te deja con la boca abierta, por mucho que ya hubieses visto miles de fotos del sitio.

Salt Lake City


O la ciudad que en realidad está lejos del lago, pero cerca de las montañas. Y donde los mormones construyeron catedrales infinitas para tocar el cielo. Les pareció un bonito sitio para posar una ciudad, y he de reconocer que estoy de acuerdo.

Seattle


Y el mar del norte, con su interminable vaivén de ferries, la lluvia casi constante, el mercado público que consigue darle un toque antiguo a la metrópolis. Y todo ello combinado, da lugar una especie de melancolía que se filtra entre los edificios modernos como la humedad en las casas viejas.

Vancouver


En boca de todos los que visitan Canadá, sobre todo últimamente. Pero los que habitan allí me dicen que probablemente sea más por sus alrededores que por la ciudad en sí. ¿Quién sabe? Lo que sí se ve, es que sus habitantes disfrutan de la naturaleza y del deporte, y que aprovechan la mínima oportunidad para tomar el sol.

Vancouver Island


Con la ciudad de Victoria, un pequeño resto del pasado británico, su elegancia, su clase. Pero también con sus crímenes, albergados tras cristales en el Museo Real, que intenta restablecer el pasado arrebatado a los nativos. Y la sensación constante de que es el último territorio controlado por el hombre, de que más allá, al oeste del km. 0 de la transcanadiense no hay sino naturaleza salvaje, en la que el hombre se ha introducido de puntillas. Como en Ucluelet, al borde del océano infinito.

Canadian Rockies


O como los movimientos sísmicos levantaron las montañas más altas del continente y crearon ríos y lagos, bordeándolos con árboles. Y el contraste del negro de la roca y el blanco de la nieve.

Y yo, ¿dónde ando en todo esto?, os preguntaréis. Pues como siempre, con actividades de lo más variopintas: de voluntariado en un jardín, de oyente en un concierto de música celta, tomando el sol en la playa, de cocinera de tortilla de patatas, preparando cócteles de lima y pepino, de copiloto por el Far West, instruyéndome sobre la historia de los kibutz, jugando al frisbee en la playa, de narradora de mi vida para entretener la espera de otro viajero, bañada en aguas termales, escalando montañas, leyendo durante 3 horas y descubriendo que el paisaje no cambia lo más mínimo, observadora de osos al amanecer desde la ventana del autobús…

2 Respuestas a “Semanas 41-42-43-44. On the road again.

  1. Saraaaaaaaaah me voy corriendo a Barcelona a hacer un examen, pero no he podido evitar asomarme a curiosear!!!
    ENVIDIA.
    Voilà!
    La próxima aventuras, together again???

    Biiiissss*

    PD: En cuanto vuelva dl exa, t contesto al mail, q estos días he vivido inmersa en los apuntes d Hª de la Música Ibérica (divertido, eh? aj!)🙂

  2. Bueno, quien dice corriendo, dice en tren… xD :p

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