Consejillos

Aunque da mucha pena tener que cerrar las maletas e irse, y que en cierto modo envidio a todos aquellos que venís a robarnos el sitio, no quita que tenga un par de consejillos que daros. Ahí va mi top 20 de cosillas que hacer:

1) Viajar, viajar, viajar
2) Coger una bici (o bixi) y hacerse el tour de los parques y de la ciudad
3) Quedar para tomar algo en el Escalier y escuchar música en directo
4) Conocer a nativos con couchsurfing
5) Pasearse por el plateau y comer algo típico, como la poutine de la banquise o la carne de Schwartz’s
6) Ver un partido de hockey de los habs en un bar repleto de forofos
7) Salir de fiesta a casa de los amigos bajo escusas de lo más variadas
8 ) Ver el amanecer desde el belvedere del Mont Royal
9) Irse a desayunar en Blanche Neige (5737, Chemin de la Cote-des-Neiges) por 2 dólares
10) Disfrutar del sol primaveral-veraniego cuando acaban las clases
11) Ver uno de los miles festivales de la primavera-verano: ibero-latinoamericano, jazz, africano, de humor
12) Salir a disfrutar de la nieve al parque Jean Drapeau en la Fiesta de la nieve
13) Visitar el jardín botánico de día en primavera y verlo iluminado con las linternas en otoño
14) Ir al cine por dos dólares con palomitas a 1$ en Dollar cinema
15) Ir a una cabanne à sucre y que te salga sirop d’érable hasta por las orejas
16) Comprarse ropa por un dólar en EvaB tras pasar 4 horas cavando trincheras entre las toneladas de ropa
17) Escuchar los tam-tams del Mont Royal los domingos
18) Pasearse por el final del canal Lachine en otoño
19) Ver los fuegos artificiales en invierno en el viejo puerto
20) Apuntarse a una de las actividades que ofrece la uni: danza africana, fotografía, salsa… O lo que más os apetezca

Os reto a que después de esto no os enamoráis de la ciudad… Creo que es simplemente imposible.

Semana 48. Como se suele decir, todo lo bueno tiene un final.

Este es uno de ellos. Tras casi un año, cada punto del mapa, anteriormente vacío e inhóspito, es ahora un cúmulo de recuerdos que se alborotan en mi cabeza. Los nombres, que antes resultaban huecos, se vuelven de repente evocadores: Montréal. Québec. Las palabras más básicas toman significados nuevos: Nieve. Lejos. E incluso he añadido a mi vocabulario nuevas realidades: Poutine. Cabanne à sucre.

A duras penas, recojo un año de mi vida en una pequeña maleta, escondiendo un bote de sirop d’érable entre la ropa, para engañar a la nostalgia que sé que me invadirá cuando vea la primera nieve caer.

Pero es a los amigos, a los que se quedan o a los que volvieron antes que yo, a los que sé que más echaré de menos. Recuerdo cómo les conocí y las aventuras que vivimos juntos, y no puedo evitar agradecerles mentalmente por haber hecho que este año fuera inolvidable.

En todo esto pienso cuando el avión despega y yo intento grabar en mi retina la silueta de la ciudad. Siento que ahí, en algún lugar, o quizás en todos a la vez, se queda una parte de mí.

Montréal. Je t’aime.

Semanas 45-46-47. Gaspésie

Y tras un viaje, sigue otro… Esta vez en familia, y al rededor de la Gaspésie. En total, unos dos mil kilómetros y muchos, muchos paísajes. Para no escribir demasiado, os voy a contar los momentos más memorables, en espera de las fotos, que llegarán próximamente.

Momento no.1: El reencuentro
Tras 6 meses, es obvio que el reencuentro con mi familia era muy esperado, y el resto del viaje su compañía fue de lo mejorcito.

Momento no.2: Montréal bajo el sol
Para esta visita, Montréal decidió que nada de nieve, más bien todo lo contrario. Bajo un calor agobiante visitamos un par de lugarcillos típicos y tomamos la típica poutine.

Momento no.3: Parc du Bic
Y la primera noche en una tienda Huttopia: todo el confort de un hotel en una tienda de campaña deluxe.

Momento no.4: El albergue hippie
O cómo sobrevivir a un ataque de mosquitos en el interior de un tipi calado por la lluvia. Sólo diré que permanecí bizca durante un par de días por la brillante idea de uno de los susodichos insectos, que decidió picarme en el ojo.

Momento no.5: Desde lo alto del Parc de la Gaspésie
Unas vistas increíbles, orignaux comiendo tranquilamente y un lago de montaña donde poner a remojo los pies (el agua estaba demasiado fría para bañarse).

Momento no.6: Forillon
Con un solazo impresionante, pudimos ver un orignal corriendo a un par de metros de nosotros, focas, goelanes, cormoranes, un faro, playas…

Momento no.7: Percé
Tras una mañana brumosa y lluviosa, finalmente sale el sol para ver la famosa isla.

Momento no.8: El desayuno Campbelton
Crepes, fruta, compote de rubarbe tras una buena cena y una visita al lago.

Momento no.9: Alrededor del fuego
Descansando de la caminata de Baie eternité, repasando la historia de Canadá y escribiendo con fuego en el cielo.

Sin olvidar muchos otros momentos, como mi hermano preguntando por la mostaza, mi padre el exagerado, y mi madre y sus ciruelas,