Recuerdos de Canadá

Semana 14. En casita

Noviembre 24, 2009 · Dejar un comentario

Esta semana ha sido bastante normalita. Tras tanto viaje me he quedado en casa estudiando… y pensando en el viaje de la semana que viene: Chicago, the windy city, la ciudad de Obama. Pero eso, la semana que viene. De momento esta vinieron a visitarme unos amigos de Quebec.

El sábado fuimos a ver la carroza de navidad, sí, sí, en pleno mes de noviembre, gente deseando feliz navidad y disfrazada. Además con un sol increíble para la época.

Pero se ve que aquí el consumismo se lleva en el corazón y se pasa de thanksgiving a halloween y de halloween a navidad. Será por eso que los niños canadienses estaban más sosos que un plato de acelgas y ni se inmutaban al ver a Papa Noel (menos la única niña “normal”, un rayito de sol que sí que le saludaba a gritos y pedía regalos).

Y por la tarde, Deleuze, Creusset, Foucault… Si no sabéis quienes son, vivid felices en vuestra ignorancia. El único interesante:  Said

Finalmente, como recompensa una buena cena (arroz tailandés, rollitos chinos y noodles) con mejor compañía. Y el domingo, bacon, patatas, huevos y tostadas de desayuno –o más bien comida- por $2.50. Americano hasta decir basta y más graso todavía.

En fin, más la semana que viene :)

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Semana 13. Gitaneando por Québec

Noviembre 18, 2009 · 1 comentario

Este fin de semana, como estaba planeado, tocaba Québec con los Torontinos.

Así que el viernes por la tarde mi casita se llenó de amigos (con sus respectivas bolsas, mochilas, edredones e incluso colchones) y tras ultimar los detalles del viaje (como siempre cuanto más tarde mejor), nos fuimos a cenar a la Banquise una deliciosa poutine. Y tras eso, a l’Escalier, para no perder las buenas costumbres.

Al día siguiente, rumbo a Quebec con el coche alquilado, y un viaje entretenido contando historias variadas, como las obsesiones arbóreas.

En Quebec era ya casi de noche (a las 4:30 de la tarde), y tras buscar a la gente sin saber por donde andaban (desventajas de no tener móvil), hicimos una breve visita bajo la lluvia de la ciudad.

Al día siguiente Quebec decidió sorprendernos con… otro dia de lluvia. Así que tras un desayuno en el parking del supermercado, decidimos completar el día con un viaje al centro con -¿como decirlo con clase?- cierto overbooking.

Así que dimos otra vuelta y aprovechamos las pocas horas de luz antes de volver para Montreal acompañados por los grandes éxitos de los Beatles y con la parada obligatoria en el Tim Hortons.

Por la noche nuestros experimentos culinarios hicieron que sonara la alarma de incendios, y tras tener que subirme a la silla y abanicar el sensor, acabamos los 5 en un jacuzzi-improvisado-cubierto-por-edredones, desvariando sobre temas de lo más variopintos.

Finalmente el lunes decidimos dar una breve vuelta por el Boulevard Saint Laurent, y aprovechar que aquí sí hacía sol. Otra comida más “en familia”, ultimas conversaciones de un finde en el que nos lo pasamos genial,  y vuelta a la rutina semanal. Más, la semana que viene :) .

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Semana 12. Lac Archambault

Noviembre 9, 2009 · Dejar un comentario

Esta semana pasó realmente rápido con eso de la visita a Toronto.

El sábado por la tarde quedé para ir a hacer fotos por Montréal, y aprovechar los últimos rayos de sol del día (a las 4:00 de la tarde)
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Conocí dos nuevos barrios de Montreal:

- El mile end, el lado bohemio-pijo-intelectual de Montreal, con muchos cafés alternativos y ese ambiente característico de los sitios que atraen a los artistas.

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- Y luego el barrio donde viven todos los judíos ortodoxos de Montreal, con sus familias de 4 hijos, todos arreglados para el sabbat. Realmente curioso.

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El paseo continuó por el cementerio, que realmente no es tan tétrico como suena, porque es todo en la montaña, con hierba y arbolitos; la visita al Lac de Castors, donde en unos meses se podrá patinar sobre hielo, y la vista del Mont Royal.

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Y por la noche, visita obligada al Escalier.

El domingo, en pie para salir a las 9. Rumbo a Laurentides, para ver las cataratas de Dorwin y el chalet de montaña de una chica de aquí. El tiempo: increíble, soleado y cálido.

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Imaginad el lago tranquilo, la puesta de sol, el chalet de madera típico, una taza de té caliente y comptine d’un autre d’été tocada en directo.  ¿Qué más se puede pedir?

Y tras escalar una roca, un breve paseo, un fuego al aire libre, conversaciones variadas y observación de estrellas, vuelta a Montreal.

Donde, por otro lado, me esperan varios proyectos.  El que más me llama, el de traducción literaria. La voz dormida, de Dulce Chacón. Una obra que realmente me gusta mucho y cuya traducción publicada es francamente cuestionable. Un proyecto difícil, que me va a dar bastante trabajo, pero que me interesa muchísimo.

Voz Dormida

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Semana 11. Toronto

Noviembre 6, 2009 · Dejar un comentario

Como ya dije, este fin de semana fuimos a Toronto, a visitar a Lucía y Pablo, y a ver las cataratas del Niágara.

El día de antes, celebrando el final de mi reclusión en casa, fui a dar una vuelta por el centro de Montréal, y aunque llovió a cántaros, aproveché para echar algunas fotos.

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Y el sábado, rumbo a Toronto. El viajecito, a lo tonto, son 7 horas, que tuve que aguantar sin compañía, sin mp3 y sin ordenador. Por suerte el libro que estaba leyendo era bastante entretenido (Luna de lobos) y además tenía mucho sueño, por lo que el viaje de ida no se me hizo excesivamente largo. (Otra cosa fue el de vuelta, pero eso viene luego). Además, los autobuses de dos pisos molan.

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Una vez allí, nos reunimos para comer en un restaurante chino. Típico -paradójicamente- de Toronto, que es una ciudad muy multicultural y cosmopolita. A parte del té que sabía a aguachirri, la comida estaba muy buena y la decoración muy era representativa.

Al día siguiente, todos a las cataratas del Niágara. Y allí que estábamos los 7 metidos en un Dodge con I Know You Want Me de Pitbull de banda sonora, para no perder la costumbre. Y tras una horita y media, llegamos a las cataratas. Al principio no se veía prácticamente nada, y eso combinado con el hecho de que había muchos edificios alrededor –casi parecía Las Vegas más que otra cosa- hizo que no me gustasen del todo (sobre todo teniendo en cuenta las expectativas que tenía al respecto).

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No obstante, vimos un arcoíris, y la cantidad de agua que transportan era impresionante. Y es uno de esos sitios que hay que ver por lo menos una vez en la vida.

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A la vuelta las vistas de la ciudad, con el reflejo de los últimos rayos de sol en los edificios, fueron increíbles. Desgraciadamente, no pudimos echar una foto desde el coche, pero si que por la noche subimos a la azotea de la resi a echarnos esta pedazo foto con Toronto iluminado de fondo:

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Al día siguiente fuimos a la torre CN, con unas vistas increíbles de la ciudad. También vimos la destilería, el hall of fame de hockey y la parte antigua.

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Por la tarde, chinatown y nachos en cassie’s porque la lluvia diluviana no nos dejó dar la vuelta prevista (a demás de que se nos adelantó la noche, con esto del cambio de hora, a las 5:30 ya es de noche). Al día siguiente, mañana de charlas y vagancia, paseo por el Saint Lawrence market, y comilona en el “old spaghetti factory”, un sitio realmente guay: la decoración está muy currada, con un tranvía (iluminado por lucecillas de navidad), un ascensor, una pared llena de instrumentos musicales… Sé que cuesta imaginárselo, cuando pueda subo fotos!
Y por la tarde, visita al embarcadero (o como las gaviotas y las ocas conviven juntas), investigación de los subterráneos de Toronto city (o las escaleras électricas psicoldélicas) y muchas, muchas fotos de la ciudad de noche (o la puesta en práctica de lo aprendido en el curso de foto).

Y sobre las 6, con un cansancio mortal y algo de fiebre, a dormir. Total, que hasta las 11 no me despierto para cenar, y al día siguiente a las 10 de la mañana sigo sintiéndome un poco acatarrada. Para cuando se va mi autobús, sigo con fiebre y paso 7 horas tumbada en los asientos y deseando llegar a casa.

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Semana 10. La primera nieve

Octubre 25, 2009 · 2 comentarios

Es domingo, hace sol, y tras desayunar cruasanes llevo toda la mañana estudiando y pensando que me merezco vacaciones. Ya.

Y mientras tanto, durante la semana nevó por primera vez.

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Los extranjeros lo miramos con esos ojos llenos de ilusión, pero seguro que nos dura poco la tontería:

También esta semana he perfeccionando mis técnicas: fotográficas, con el curso (la semana que viene prometo subirlas), culinarias, con croustade au pommes, de baile, con danza africana, literarias, con El invierno en Lisboa y humorístico-escépticas, con Woody Allen.

Whatever works apple invierno en lisboa

Y tras la “visite éclair” de unos amigos el viernes (con el típico Macdonalds de es-viernes-por-la-noche-no-sé-que-cenar-y-estamos-casi-a-final-de-mes y la más típica todavía vuelta por L’escalier), vuelta al estudio intensivo de la literatura comparada.

Por suerte en cuanto acabe esta semana volverá a existir el mundo externo. Próximo destino, Toronto.

Siento estar tan poco inspirada esta semana, prometo más (y mejor) la semana que viene.

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Semana 9. Hockey

Octubre 19, 2009 · Dejar un comentario

El viernes fuimos a ver un evento histórico. O así nos lo vendieron. El primer partido del nuevo equipo de hockey sobre hielo femenino de la UdeM. Y eso, en la vida real existe, os preguntareis. Y más aún, ¿de verdad es un evento histórico?

Pues sí, aquí en Canadá el hockey no es ninguna tontería. De hecho es muy a menudo portada de los típicos periódicos gratuitos que hay por el metro. Y por si eso no fuese autoridad suficiente, también de los periódicos serios.

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Tanto es así que incluso el ministro de economía (por qué el de economía y no el deportes es una pregunta que todavía no he sabido contestar) estaba presente para la inauguración del equipo. Contábamos pues con el ministro, las luces teatrales, la presentación individual de cada jugadora, los discursos oficiales, el himno nacional –en francés-, la banda de música, los perritos calientes y las cervezas. El partido podía comenzar. Allez les bleus!

Nuestras "temibles" adversarias

Nuestras "terribles" adversarias

Tras tres tercios bastante entretenidos (sin lugar a dudas mucho más que los de football), el resultado fue una goleada magistral. Se nota que los Carabins no son moco de pavo.

Y tras este desgaste calórico –ya sé que estar sentado no supone ningún esfuerzo, pero si estás a unos 10 grados, la cosa cambia- fuimos a tomar la mejor poutine de la ciudad. Patatas fritas, queso, salsa. No hay nada más calórico… ¡ni más suculento!

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El sábado fue día de descanso, de paseos por la ciudad y de tomarse un café y unas cervezas con flamenquito de fondo (¡hasta en Montreal!). Y ayer, domingo de paseos, sol radiante y canales. Empieza así una semana de descanso muy merecida.

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Más, la semana que viene.

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Semana 8. Encerrada en casa

Octubre 13, 2009 · 1 comentario

Esta semana, el resumen va a ser más corto de lo habitual. Esto se debe a que he tenido –y sigo teniendo- muchísimos trabajos que entregar. Estamos cerca de la mi-session, y se nota. Los profesores aprovechan para bombardearnos con trabajos de todo tipo, interesantes, ciertamente, pero que llevan mucho tiempo.

Así que la semana se ha pasado entre trabajos, exceptuando una fiesta de estudiantes internacionales el jueves por la noche: tras 9 horas de clase y 1:30 de danza africana, aún aguanté hasta las 2…Y así me desperté el sábado, con dolor de garaganta y catarrazo.

El resto del fin de semana igual: todo trabajo y el sábado otra fiesta en casa de Ana. Además, ayer celebramos Action de grâce, el thanksgiving canadiense. Menú de pollo con champiñones y patatas pero sobre todo… crepes con sirope de arce, nutella, azúcar…. Miam!

El tiempo empieza a empeorar, a marchas forzadas y en Quebec ciudad incluso ha nevado. Los jerséis de lana son ya una prenda obligatoria (menos para los québécois de pura cepa, que se pasean en manga corta a 5ºC).

Sin nada más que añadir, más la semana que viene.

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Semana 7. Capital

Octubre 6, 2009 · 4 comentarios

Esta semana tocaba otro viaje improvisado. Ottawa.

La idea surgió en un paseo el viernes por la noche, por el centro de Montreal. Y el sábado estábamos en camino a la capital de Canadá.

El camino fue simplemente increíble. Los árboles están ya rojos, naranjas, amarillos, verdes. El contraste era simplemente espectacular. Creo que en este caso una imagen vale más que mil palabras:

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Y una vez en Ottawa, todo genial. Empezando por el parking, gratis al lado del parlamento –una verdadera suerte-. Luego el parlamento en sí muy bonito también, tipo londinense. Y aún mejor, salió el sol.

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Después vimos las vistas desde lo alto de la torre, y hicimos una visita guiada gratis – se nota que aquí les gusta que la gente esté informada de su sistema político- con la guía algo estresada y estresante.

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Y el resto de la ciudad, algo vacía (se nota que es el centro financiero), pero muy bonita.

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Semana 6. Rumbo al norte

Octubre 5, 2009 · 2 comentarios

Alguno se habrá preguntado por qué no posteo nada desde hace dos semanas. La respuesta es bien sencilla: viajes improvisados. A donde fuimos la semana 6, lo habréis intuido por el título.

Empecé el viernes 25 como cualquier otro viernes, arriba a las 7:30, un bol bien lleno de cornflakes y plátano (mi nuevo desayuno canadiense), y pocas ganas de ir a clase (solo 3 palabras: lexicología, morfología, semántica).

Así pues, me preparaba para pasar un fin de semana tranquilito, cuando de repente, Bárbara y yo decidimos ir a Quebec, para visitar a una amiga suya, y apuntarnos al viaje que tenía planeado y al que dudábamos si ir desde hacia una semana.

Con prisa y sin pausa tocó reservar unos asientos en un coche compartido (covoiturage), hacer la mochila (o mejor dicho el tetris de cómo meter cámara, trípode, guia de viaje, pijama, pantalones, camisetas…en una mochila de clase) y en marcha. Pero antes, visita obligatoria por el jardín botánico y las luces de las linternas chinas (gratis para los estudiantes con un papelito que nos dieron).

Jardin botánico

Así que a las 8 nos plantamos en metro Crémazie, con cara de interrogante. A cada uno que pasaba pensábamos: seguro que es este. Al final el hombre llego puntual (10 minutos antes), y tras esperar al otro compañero, en ruta para Quebec. Dos horas y media, y varias conversaciones varias interrumpidas por expresiones québecquoises, llegamos a la gasolinera donde habíamos quedado.

Tras casi una hora helándonos, esperando a que nos vinieran a buscar, se nos ocurrió que quizás había algún problema, y que deberíamos llamar. Y al abrir el móvil un mensaje nos informó que, efectivamente, teníamos que ir andando. Con el frío que hacía, y la hora intempestiva, decidimos coger un bus.

Al día siguiente, en dos coches de alquiler, pusimos rumbo al norte. El paisaje, magnífico. La música, repetitiva. La gente, simpatiquísima.

A la una estábamos en Tadoussac, comiendo en una playa, y observando el río Saint Laurent.

Tadoussac

Por la tarde, nos acercamos a un parque nacional, y desde una punta, bajo el viento implacable, pudimos observar algunas ballenas pasar.

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La puesta de sol desde Tadoussac fue preciosa, y aunque no pudimos ver belugas, mereció la pena.

Después camino el Lac Saint Jean, donde habíamos reservado un albergue. Se hizo rápido de noche, el viaje se hizo eterno, pero llegamos por fin. El cansancio no pudo con nosotros, y nos dispusimos a prepar tortilla de patatas para todos. Solo diré que para ser las 12 de la noche, tener que alimentar a 10 personas y disponer solo de las sartenes del albergue, la cosa salió francamente bien!

Al día siguiente, y con energías renovadas, nos dividimos en dos grupos, unos fueron a ver un zoo con fauna local, y nosotros fuimos a un parque, para hacer un paseo en bici, 30 km al lado del lago, que parecía realmente el mar, porque no se veía la otra orilla. Empezó a llover y tras una comida en el MacDonalds y un paseo por Wallmart, de vuelta a la ciudad de Quebec.

El lunes visitamos la ciudad en sí, que es una mezcla curiosa entre Paris, Londres  y Nueva York, con paredes pintadas y un cierto toque europeo. El tiempo decidió mejorar, así que tras la visita al parlamento pudimos ver algunos rayos de sol.

Quebec

A las 3 teníamos que volver a Montreal, pero el hombre que tenia que llevarnos no llegó, así que al final salimos a las 6. El resto de la semana fue igual de intenso, pero en vez de lleno de viajes, lleno de trabajos y estudio.

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Semana 5. La semana artística.

Septiembre 20, 2009 · 2 comentarios

Esta semana he aprovechado el mes de la fotografía y he visitado 3 exposiciones.

Una fue sobre fotografía y el espacio, The Spaces of the Image, con cosas muy interesantes como videos de Shangai que interaccionaban entre sí, de Yang Zhenzhong, un video sobre la polémica causada por la foto de Kevin Carter de Alfredo Jaar y fotos redondas que se podían girar de Luc Courchesne.

 	 Luc Courchesne

Otra era muy pequeñita, de un fotógrafo congolés, Sammy Baloji, y las calles de ciudades africanas.

Sammy Baloji

Y finalmente ayer visité el World Press Photo. Como de costumbre, impresionante. Realmente mereció la pena. Además, en el mismo edificio estaba la Foire de l’Image de Montréal, con imágenes de fotógrafos canadienses.

Foto ganadora

En cuanto a la noche montrealesa, el viernes salimos de fiesta, y encontramos un sitio con música bailable y varios pisos. Lo malo es que aquí a las 3 cierra todo. Así que por esas horas nos aventuramos a ir a un Mc Donalds. Y digo aventuramos porque en el que había habido una batalla campal de comida que los trabajadores no se habían inmutado en limpiar y porque nos cruzamos con bastante gente “peculiar”, algunos de ellos parecían sacados de Bowling for Columbine.

Total, que entre una cosa y otra se nos hizo tarde, y cuando llegamos a la parada de autobús, tuvimos que esperar media hora helándonos. Se nota que el verano se acaba, oficialmente, este martes.

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